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El imperativo del comercio


Básicamente, la franquicia comercial es la única en Europa. Los fabricantes están impulsando esta fórmula, que les permite colocar mejor sus productos en el mercado.

De los dos tipos genéricos de franquicia que existen -la comercial y la industrial-, el primero de ellos representa la inmensa mayoría de la oferta y se ha convertido en el referente general de este tipo de negocio. De hecho, el reglamento 4.087 de la Comunidad Europea, de 30 de noviembre de 1988, ni siquiera contempla las franquicias industriales. ¿A qué se debe esta discriminación? La Comunidad Europea entiende las franquicias industriales como licencias de fabricación basadas en una patente y en un saber hacer industrial. Mientras que en la franquicia comercial, el franquiciador puede fabricar los productos y venderlos, o limitarse a comprarlos a terceros para posteriormente comercializarlos, pero el franquiciado no es un fabricante en ningún caso.

La clave es el fabricante
La explosión pasada y presente de las franquicias comerciales parece tener su justificación y garantía de continuidad en la mejora que introducen respecto a otras formas tradicionales de venta. Así, para José Joaquín Flechoso, autor de El libro de la franquicia, "una franquicia no es una empresa de intermediación, ni una simple empresa que actúe como almacenista comprando al por mayor y vendiendo al detalle". Los fabricantes ven en ella la forma de dar salida de la mejor manera posible a sus productos. De hecho, según los expertos, la franquicia comercial va a seguir creciendo impulsada por los fabricantes. En opinión de Eduardo Tormo, fundador de Tormo & Asociados, "los fabricantes no están satisfechos con la presentación de sus productos en las tiendas, ni con la defensa de su marca, ni con la rentabilidad que obtienen". Por ello, continúa Eduardo Tormo, "suelen optar por la franquicia como vía de expansión en detrimento directo o indirecto del comercio convencional".

Franquicias de servicio
Dentro de la categoría comercial, se ha abierto paso en los últimos años el segmento de las franquicias de servicios, que parece llamado a reverdecer el sector. Una vez que el sistema de franquicia se ha desarrollado en nuestro país, especialmente en el terreno comercial, los analistas prevén que serán las franquicias de servicios las que abran nuevos caminos en los próximos años. En ellas, el franquiciador aporta su saber hacer original, diferenciado y sobradamente experimentado para la prestación de un servicio al usuario (como Burger King o McDonald ´s). El problema es que son franquicias muy imitadas, que suelen necesitar excelentes campañas de marketing para crecer rápidamente y ocupar su posición en el mercado.
También, este tipo de franquicias son propias de un entorno maduro y requieren de una fórmula muy depurada. Su debilidad estriba en que son puro saber hacer, lo que supone un doble riesgo para el franquiciador: el daño que puede hacer una mala aplicación del método y la posible copia del sistema. Según Santiago Barbadillo, director general de Barbadillo Asociados, "el principal inconveniente es la facilidad que tiene el franquiciado para duplicar el sistema una vez que lo haya asimilado".
Por una parte, los franquiciadores necesitan extremar el control sobre el franquiciado para garantizar que el servicio se preste de la forma más precisa, y para evitar la emancipación y competencia de sus ex franquiciados, las enseñas de servicios suelen crear mecanismos de fidelización que recompensen al franquiciado por permanecer en al red, como la mejora del concepto y el prestigio de la marca.

¿Es preferible una franquicia con pocos o con muchos locales operativos?

La mayoría de las enseñas se encuentran en las primeras etapas de su crecimiento. Un 36% de las franquicias aún no han superado las 10 unidades, y el 63% de las enseñas dispone de menos de 25 centros, mientras que tan sólo el 12% supera los 100 puntos de venta. A priori, parece más seguro apostar por las cadenas consolidadas. Pero suelen exigir más condiciones y ser comparativamente más caras. Además, en determinados sectores, hay una saturación en el mercado que complica su rentabilidad. Por el contrario, las enseñas jóvenes tienen más riesgo al estar menos reconocida su marca, pero tienen más zonas sin cubrir que puedes ocupar; suelen hacer ofertas ventajosas y muchas de ellas han dado con ideas novedosas que les proporciona buenas perspectivas de futuro.

¿Cuándo puede interesar más comprar una licencia que entrar en una franquicia?

La franquicia es un modelo de negocio en el que casi siempre se parte de cero y en el que el franquiciador provee por completo al nuevo negocio. Por el contrario, la compra de licencias suele realizarse como refuerzo comercial por empresas en activo y muchas de ellas cuentan con una marca propia a la que añaden el reclamo de la imagen licenciada. No obstante, también es posible ser licenciatario sin disponer de un producto propio, encargando su fabricación a un tercero. En ambos casos, su nivel de independencia y su responsabilidad es superior al de un franquiciado, asumiendo la política de precios, la distribución y la promoción del producto del que se trate. Por otra parte, las licencias suelen tener una vocación menor de permanencia en el tiempo que los contratos de franquicia. Los derechos suelen venderse por plazos breves, de un año generalmente, y no siempre es posible renovarlos. En cuanto al precio a pagar, los expertos señalan como óptima una licencia cuando produce un aumento mínimo del 25% de las ventas y no supera el 10% o el 15% del incremento de los costes.


Emprendedores - 07/05/2007

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