Los fundamentos del sistema
El negocio de la franquicia
se adapta muy bien a
quienes tienen vocación de
empresarios, pero buscan
reducir al mínimo el riesgo
que conlleva montar una
empresa. Una ventaja que
también tiene su lado
malo: el franquiciado debe
aceptar las condiciones
que le impone la central.
Entre las muchas características
que explican el
éxito del sistema de la
franquicia, tal vez la definitiva
sea su capacidad para
atraer a aquellos que desean
tener un negocio propio, pero
buscan una fórmula que les permita
montarlo corriendo el
menor riesgo posible. Esta
reducción del riesgo inherente a
cualquier iniciativa empresarial
procede, en el mundo de las
franquicias, de la experiencia
del franquiciador, cuyo modelo,
tras tener éxito, ha sido estandarizado
para ser aplicado de
forma sistemática por sus asociados.
Sin duda, una ventaja inicial
que explica que esta forma de
emprender siga creciendo año
tras año. En poco más de una
década, la vía de la franquicia ha
pasado en nuestro país de ser
una excepción a convertirse en
una forma habitual de emprender.
En opinión de Gonzalo Bernardos,
director del Máster en
Creación, Gestión y Desarrollo
de Franquicias de la Universidad
de Barcelona,¿el funcionamiento
de la franquicia empieza
a ser conocido por una elevada
parte de la población
española.
Este mayor conocimiento provoca que progresivamente
aumente el número de inversores que buscan
conceptos interesantes para
invertir y el número de emprendedores
que aspiran a convertirse
en franquiciados de éxito.
Relación de
dependencia
Esta garantía de aplicar un
modelo ajeno de éxito, conduce
a la segunda característica más
determinante de la franquicia:
la dependencia. Como franquiciado,
gozarás de la seguridad
del paraguas de tu central pero,
inevitablemente, verás reducido
tu margen de iniciativa. Antes
de entrar en este modelo de
negocio, debes tener presente
que entrar en una red de franquicia
supone asumir una relación
asimétrica, en la que el
franquiciador es quien marca
las condiciones.
Para tomar una decisión que
se ajuste a tus intereses y capacidades,
debes evaluar bien las
condiciones que impone el
franquiciador. De esas condiciones
debes ser informado por
escrito: inversión a realizar, operativa
del negocio, pagos periódicos,
etcétera. Analízalas con
cuidado porque van a condicionar
la buena o mala relación
entre las dos partes. Es cierto
que una vez que estés dentro
de una red existe la posibilidad
de renegociar algún aspecto de
tu relación con el franquiciador,
pero el margen de maniobra
suele ser muy reducido.
¿Qué es una franquicia?
Es un sistema de cooperación entre empresas ligadas por un
contrato en virtud del cual una de ellas `la empresa franquiciadora´
vende a una o más empresas `franquiciadas´ el derecho a
explotar una marca y una fórmula comercial. Esta marca y
fórmula deben estar identificadas por unos signos distintivos.
El franquiciador se compromete también a asegurar a sus
franquiciados la ayuda técnica y los servicios regulares necesarios
destinados a facilitar su explotación.
En todo contrato de franquicia participan dos agentes: la empresa
franquiciadora (aquella que desarrolla la cadena) y la empresa
franquiciada (la que se adhiere a la misma). El franquiciador aporta
sus conocimientos y experiencia con respecto a un concepto
empresarial cerrado, probado y rentable. Mientras que el franquiciado
aporta la inversión inicial necesaria para poner en marcha el
negocio y su esfuerzo personal para dirigirlo adecuadamente.
¿Todo es franquiciable?
Pensar que cualquier actividad puede ser franquiciada es un error básico.
El franquiciador que no haya tenido en cuenta este aspecto dejará de franquiciar,
muy probablemente, a corto o medio plazo. El éxito futuro de una
franquicia depende de que la estructura interna de la empresa esté bien
montada y organizada desde el principio.
Según Santiago Barbadillo, director general de la consultora de franquicias
Barbadillo Asociados, "no toda empresa o actividad puede ser
franquiciada. Es preciso que sea transmisible a terceros a través de
un método operativo concreto. Es decir, que las claves determinantes
de su éxito, probado ya por el franquiciador, sean identificables y transmisibles
a través de un proceso de formación".
Emprendedores - 07/05/2007