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La fórmula secreta


El saber hacer o `know how´ es la seña que identifica a cada franquicia y que permite reproducir el éxito de la matriz en otros locales. Es el principal legado que va a cederte la enseña y que irá actualizándose durante vuestra relación.

Una vez que el franquiciado firma el contrato con su enseña y recibe los manuales operativos de la franquicia, comienza la primera fase de su formación. Esta etapa formativa debe empezar antes de la puesta en marcha del negocio, para que el franquiciado pueda despegar poniendo en práctica todas las enseñanzas recibidas. Lo ideal es que el franquiciador imparta cursillos teóricos a los franquiciados que se incorporan a la cadena en sus centros pilotos, bajo la supervisión de personal especializado. Suelen ser breves y fáciles. Según Santiago Barbadillo, director general de Barbadillo & Asociados, "en toda franquicia es preciso que el sistema pueda transmitirse al franquiciado de forma sencilla, y que esté garantizada la transparencia en la entrega de conocimientos al franquiciado. Además, el proceso de formación debe durar un plazo relativamente breve para poder disponer de un número elevado de potenciales franquiciados". Una vez que el franquiciado abre su negocio, el franquiciador deberá trasladarse a su local para continuar con su formación. Los primeros meses suelen ser los más complicados, por lo que la ayuda in situ de personal especializado de la cadena será necesaria.

Aprendiendo cada día
Aprendiendo cada día Pero Santiago Barbadillo, "la formación de franquiciados no se termina con la formación inicial, antes y durante la apertura del establecimiento al público. Y sobre todo cuando la actividad cotidiana precisa de una cierta actualización o modificaciones de la operativa para adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado y de la actividad". Si la formación inicial al franquiciado es la base para el éxito de apertura de cada unidad de venta, la formación continua es la clave que determina la supervivencia, no sólo de cada establecimiento, sino de la totalidad de la cadena. Es la clave que permite que todos los establecimientos avancen al mismo ritmo y siguiendo los mismos procedimientos de venta. El saber hacer del franquiciador debe renovarse para así poder adaptarse a los cambios del mercado, por lo que su aprendizaje no concluye nunca. Para Barbadillo, "es recomendable que el franquiciado reciba periódicamente cursos de reciclaje o incluso de formación general que ayude o potencie su actividad cotidiana, tales como cursos de venta, de atención al cliente, gestión y trabajo en equipo, tecnologías de la información, etc..."

Es por tu bien
El tener que aprender normas y técnicas de forma continua no debe suponerle al franquiciado ningún impedimento para decidirse a adoptar esta fórmula de negocio. Todo lo contrario. No tiene que contemplarse como un incómodo imperativo del sistema de franquicia, sino como un requisito imprescindible para que la reproducción con éxito de un esquema de negocio, ya contrastado en mercados similares, tenga lugar una vez más. La formación y asistencia continua hacia el franquiciado son los dos pilares en los que se sustenta este sistema de negocio. De hecho, para Jaime de Ussía, presidente del SIF & Co. de Valencia, "el futuro de esta fórmula de negocio indudablemente irá a mejor a medida que vaya alcanzando una mayor solidez. Para ello, es necesario que se le conceda más importancia a todo lo que rodea a la calidad, a los franquiciados en sí mismos, a la formación y asistencia continuas. Son exigencias que los propios asociados piden cada vez más, y eso permitirá que el sistema vaya mejorando y creciendo". Por tanto, antes de decantarte por una enseña, pide que te detalle su plan de formación inicial y continuo. Si percibes vaguedades en este campo, plantéate la opción de acudir a otra enseña que preste más atención a la asistencia al franquiciado.

¿Cómo es el saber hacer?

Según el Reglamento 4.087/88, de la Comisión Europea, es el conjunto de ¿conocimientos prácticos no patentados, derivados de la experiencia del franquiciador y verificados por éste¿, que constituye el saber hacer de cada franquicia. Debe ser:
�� Secreto. Es la clave del éxito, la base operativa sobre la que se sustenta la marca. No puede revelarse porque perdería su principal ventaja frente a la competencia.
�� Sustancial. El éxito o fracaso de cada establecimiento dependen de su aplicación. No es un simple elemento de originalidad, sino una verdadera fórmula comercial con consecuencias económicas. Sus contenidos deben ser útiles.
�� Identificable. El consumidor final debe percibir que ese saber hacer se esconde tras la marca en cuestión y no se corresponde con el resto de las ofertas que existan en el mercado.


Emprendedores - 07/05/2007

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