AGENCIAS INMOBILIARIAS
En caída libre
Claudio Nóvoa

Tras muchos avisos, el sector inmobiliario refleja ya el descenso en la venta de
viviendas, alertando de la crisis por las que pasarán algunas enseñas. Aun así, los
expertos ven en esta coyuntura una oportunidad para reinventarse y fortalecerse.
Negada por muchos, la burbuja inmobiliaria no sólo hizo su aparición, sino que ha pinchado con toda su virulencia en 2008. Las cifras son claras. En el primer semestre, la compraventa de viviendas descendió casi el 23%, mientras que el número de hipotecas concedidas acumulaba un retroceso del 28% hasta mayo pasado. Si a esto, sumamos la caída en el precio de la vivienda, unos tipos de interés todavía altos y las dificultades crecientes para acceder a créditos, el escenario resultante es desolador. Y como es lógico, el sector que más está sufriendo es el de las agencias inmobiliarias, donde la franquicia tiene una presencia notable: en 2007 operaban hasta 42 enseñas, con 4.264 unidades, según Tormo & Asociados.
Para los expertos consultados, ha llegado el momento de corregir el “alegre” crecimiento de los últimos ejercicios, donde multitud de operadores entraron atraídos por el dinero fácil y rápido.
Xavier Vallhonrat, presidente de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), opina que el boom se debió a que éste es un segmento que requiere una inversión reducida, en el que, con escasas ventas, se consigue rentabilizar una oficina, “sin embargo, ahora un emprendedor puede pasar meses sin comercializar nada”.
Prueba de esta situación es el que el líder mundial de intermediación inmobiliaria, Coldwell Banker, decidió en julio dar carpetazo a su desarrollo en España.
Un dato claro: sólo durante 2007 echaron el cierre el 50% de las 80.000 agencias existentes en el territorio nacional. Incluso, Germán Navarro del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Granada, considera que en lo que llevamos de 2008 pueden haber cerrado un tercio de esas 40.000 unidades que quedaban.
Los agentes deben evolucionar de vendedores a asesores, dirigiéndose a la demanda y no a la oferta.
Hacia un
nuevo modelo
Junto a la reducción en el número de unidades, el otro gran reto para el segmento consiste en reorientar su actividad. “Quizá sea cierto que el producto inmobiliario en exclusiva no basta para asegurar la viabilidad, por lo que habrá que acompañarlo de otro tipo de oferta”, señala Manel Casabó, director general de Franchisa.
Gonzalo Bernardos, director del Máster de Franquicias de la Universidad de Barcelona, concreta la idea: “Vamos a un modelo en el que se integran lo inmobiliario, los seguros, lo financiero y la administración de fincas. Se trata, en definitiva, de apostar por productos que dejan menos márgenes, pero que, a cambio, aportan una mayor seguridad de ingresos”.
Pero no todos lo ven tan claro. Miguel Ángel Oroquieta piensa que ampliar la oferta es una opción, siempre que se compruebe su viabilidad. “El alquiler puede ser una alternativa, pero más que una solución de continuidad, es un parche”. En esta misma línea se manifiesta Vallhonrat: “El sector, ahora mismo, no posee un recambio con el que solventar la situación actual”. No es difícil imaginar que el panorama, a corto y medio plazo, no es muy alentador.
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Emprendedores - 06/11/2007